Las redes sociales hacen que el conocimiento se comparta en lugar de distribuirse
La novedad no es que corran montaña abajo, sino que todos podamos darle el primer puntapié a la nieve
Al estar embarcado en varias guerras digitales (Internet es uno de mis escasos vicios), me preguntan con frecuencia que tiene la red que atrapa tanto. Y también que tienen los blocs y otras herramientas que denominamos redes sociales, o Internet 2.0, que no tenga, ya no el papel escrito, sino la web clásica de los últimos quince años (sí, ya hace tanto y, a la vez, tan poco).
Para entenderlo les recomiendo que visiten el bloc http://exalumnes-lamerce-tortosa.blogspot.com. Es el bloc de los exalumnos del colegio público La Mercè de Tortosa (la escuela de un servidor, vaya). Resulta útil para entender lo que aquí se intenta explicar con menos pericia. En cerca de dos años, ha registrado unas 360.000 visitas (páginas vistas) y, como bloc colaborativo o cooperativo, ha llegado a reunir a más de 80 autores. Ha sido un fenómeno digital sorprendente, si consideramos la relativa poca base original: una comunidad pequeña, en un territorio con una acusada fractura digital y con un “target”, al menos inicialmente, de analfabetos digitales.
Pero las cifras son espectaculares. Algunos días el bloc tenía más visitantes que oyentes algunas emisoras nacionales de radio. No se pueden comparar peras con naranjas, pero un dato será explicativo: en plena sequía y con varios proyectos de trasvase sobre la mesa (se acordarán, seguro, de las captaciones temporales y otros artificios semánticos para evitar la palabra trasvase), quintuplicaba las visitas que tenía la Plataforma en Defensa de l’Ebre.
La pregunta obvia es cual es el secreto. Y el secreto es que no hay secreto alguno. La respuesta es simplemente que algo así pueda hacerse. Es decir, que pueda hacerse sin costes y de una forma tan sencilla que decenas de analfabetos digitales se han tirado a la piscina de Internet. ¿No cuentan los sentimientos, dado que el contenido apela a la nostalgia? Pues sí, pero la mejor prueba de que no todo ha sido nostalgia es la cantidad de criaturas digitales nuevas surgidas a partir de este bloc.
Habremos oído frecuentemente que en Internet las bolas de nieve crecen fácilmente. Es verdad, pero las bolas de nieve siempre han crecido cuando han rodado montaña abajo, en Internet y en todas partes. La auténtica novedad es que darle la primera patada a la nieve está hoy al alcance de cualquiera de nosotros.
Blocs, redes, 2.0…, significan tener un campo en el que podemos relacionarnos y compartir el conocimiento, sin pasar por los viaductos tradicionales de la información. El conocimiento ya no se distribuye necesariamente en vertical (de arriba a abajo, se entiende), sino que puede hacerlo en horizontal. En realidad, lo singular es que se comparta, no que se distribuya.
No siempre se consiguen resultados como los descritos anteriormente, y no olvidemos que lo importante no es la cantidad, sino que pueda hacerse. Pero si no es más, como mínimo es mejor. No siempre podemos decir lo mismo de todo lo que hacemos en esta vida.
Toni Gallardo Favà
Toni Gallardo Favà es consultor de comunicación
tonigallardo.blogspot.com
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